El año pasado salieron dos discos muy esperados, con sonidos y repercusiones bien distintas pero que sin embargo esconden puntos en común mas allá de la música.
Lou Reed puso fin a muchos años sin editar y sacó un disco acompañado de Metallica. Por otro lado, el director David Lynch, luego de colaborar muchos años en la música y los ambientes de sus propias películas, decidió que era momento de sacar su primer disco.
Las expectativas fueron altas en ambos caso así como las miradas de reojo para ambos proyectos. Si bien tengo mi opinión sobre ambos discos, no son las cualidades artísticas de cada disco las que me interesa desarrollar en esta columna, sino lo que tienen en común ambos discos, el riesgo.
Que lleva a dos artistas consagrados -abuelos ellos- radicales y revolucionarios cada uno en lo suyo, a nadar en aguas desconocidas a esta altura del campeonato? Quizás sea justamente eso, su condición de artistas, lo que llevo a uno de los maestros del cine contemporáneo a sacar un disco de country bien oscurito, con algunos toques de electrónica (con Karen O de Yeah Yeah Yeahs de invitada). O tal vez sea la búsqueda de nuevos sonidos la razón por la cual Lou Reed, quiso que Metallica fueran los encargados de ponerle música a una serie de letras que estaba escribiendo (originalmente pensadas para un musical).
Ambos ya han demostrado en varias oportunidades que son dos creadores inquietos, desde el Metal Machine Music, un disco enteramente de acoples que saco Reed en el 75 hasta las ya conocidas incursiones de Lynch en la pintura y la fotografía. Mas allá de los resultados y las criticas (cada uno sabrá que opina de cada disco) no deja de ser interesante como grandes artistas, que no tienen que demostrarle nada a nadie, todavía les quedan ganas de dar un golpe de timón y buscarle un poco la vuelta al proceso creativo.
O después de los 60 ya estas muy aburrido y haces lo que se te canta, probablemente.
Cualquiera sea el motivo, hay dos discos nuevos, y nos gustaría saber que piensan ustedes.












